DE LA PELÍCULA DE LINÓLEO AL POETRY FILM

Teresa Delgado y Jakob Kirchheim

Nuestro trabajo  cinematográfico común comenzó en 1992 con un cortometraje, La princesa de la segunda mano, que no era exactamente videopoesía sino que combinaba 750 acuarelas animadas con diálogos y canciones en verso  libre en torno  a un tema relacionado con la droga. Por aquel entonces yo era narradora y Jakob pintor y grabador. Del acercamiento para realizar un proyecto conjunto surgió esa primera película, la única que obtuvo subvención y que, en cierta manera, se situaba fuera de todos los géneros aunque tuviera elementos de algunos. En 1987, cuando conocí a Jakob, él acababa de desarrollar su primera película de linóleo, compuesta con grabados en los que se integraban palabras. Estos fueron los gérmenes de nuestras investigaciones y puestas en práctica posteriores de cómo se pueden interrelacionar las artes visuales y una poesía laboratorio de lenguajes.

El grabado de linóleo es un medio rígido, mantiene Jakob,  pero menos rígido que el grabado de madera. Las películas de linóleo son rigidez en movimiento. Cada grabado porta informaciones visuales y/o lingüísticas condensadas. La escritura grabada se monta y se corta hasta que llegue a formar un “poetry film” y sea más bien poecine, poema-cine que videopoesía, aunque se le pueda aplicar este último término en el sentido más amplio.

Con Im Schnee/En la nieve (2006) iniciamos una nueva fase en la que el punto de partida para el trabajo visual era un poema mío que no había sido escrito específicamente para el cortometraje, pero elegimos el más recortable, montable y combinable de la serie Der Himmel war nicht da- No había cielo. La economía del material lingüístico y las variaciones eran fundamentales para poder reelaborarlo visualmente con linóleo. La nieve provenía del material de una instalación en super 8 con imágenes de 130 puntos como fondo de las palabras del poema escrito en linóleo, que se había superpuesto en un montaje digital, y con un paisaje sonoro de fondo.

Orangen im Schnee- Naranjas en la nieve fue una imagen lingüística que me acompañó durante varios otoños de mi primera etapa berlinesa, allá por los años 80 y que pensé y escribí en alemán, como otros muchos de mis textos. Nunca en Madrid, mi ciudad de origen, se me hubiera ocurrido una imagen así.  Ese lenguaje poético que desarrollé, entre las artes y entre las lenguas no hubiera sido posible  sin el “estar entre”, como decía Martin Buber.

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