ESPÍAS SIN NIEBLA

1 de septiembre 2007

Traduciendo en Internet me topé con el FBI.
Quería encontrar la expresión para “película carnívora” en varias lenguas y se me cruzó un antiguo programa espía de los servicios de inteligencia estadounidenses. Le dieron el nombre de Carnivore, que seguramente les pareció más políticamente correcto que Omnivore, el programa predecesor. No sabemos si la ocurrencia semántica es del FBI o de la empresa que les cobró por desarrollarlo. En el caso de Carnivore se supone que se trataba de un espía que sólo comía carne y respetaba, por así decirlo, los vegetales en el ámbito de la correspondencia electrónica. Quién define a quienes pueden ser sospechosos en las concurridas autopistas de la información, a qué se le llama carne y por qué un espía se deja la ensalada en el plato si todavía le cabe en el estómago son temas que siguen provocando polémica.

A punto estaba de escribir “carnivore movie” cuando me di cuenta de que el siguiente programa espía desarrollado por el FBI tenía un nombre relacionado con la prehistoria del cine, Magic Lantern, y no me explicaba cómo podía surgir tal número de coincidencias entre los ciberespías y mis textos cinematográficos. Si bien una “linterna mágica carnívora” no hubiera encontrado lugar ni en mi laboratorio de ficciones, en la realidad del espionaje cibernético hubiera sido una quebrantaclaves de cuidado.

El Ministro del Interior alemán también quiere que se empleen no se sabe si carnívoros o linternas mágicas, aunque ya es casi oficial que enviará troyanos, para controlar los mensajes de “sospechosos de terrorismo en Internet”. Después de que el señor Schäuble calificara a Internet de “Universidad a distancia y campo de entrenamiento” de terroristas, consiguió crear una gran desconfianza con respecto a sus medidas entre cibernautas pacíficos. Muchos nos preguntamos a qué se debe esa asociación de “Universidad”, “Internet” y “terrorismo” en una sola frase y qué ámbito de los tres se quiere controlar primero.

Este verano han encarcelado a un profesor de Sociología de la Universidad Humboldt y uno de los argumentos empleados ha sido que en los manifiestos de un “grupo militante” acusado de quemar coches se empleaban términos que aparecían en sus artículos, términos rarísimos para un policía y habituales en la Sociología como “gentrification” y “pauperization”. Después se supo que dieron con su nombre a través de google. Buscamos en google el término en alemán “Gentrifizierung” y en primer lugar está el artículo de Wikipedia donde se cita a este sociólogo. Al margen de otras observaciones que haya podido hacer la policía, los métodos utilizados han dado mucho que hablar. No se sabe ya qué es peor, si el espionaje sofisticado o la investigación basada en Wikipedia.

En España se habla con más claridad de los sistemas de espionaje informático. Junto con Italia y Francia quieren desarrollar un “carnívoro europeo”, pero con una denominación y una base más científica. El programa conjunto se llama “Infraestructura de Inteligencia Semántica Operacional” y se trata de que los nuevos espías cibernéticos sean capaces de identificar frases con determinados significados y puedan aprender en interacción con las personas que los manejan. No es otra cosa que aplicar la lingüística computacional dentro de los programas de “seguridad” europeos. Dicen que un programa así sería capaz de identificar el significado de “esto es un bombazo” en su contexto y decidir si el mensaje supone una amenaza o no. Como la expresión que proponen ya está un tanto anticuada, pruebo a localizar en los diccionarios electrónicos un modismo más actual y más ambiguo: “es la bomba”, uno de los muchos superlativos coloquiales que no se pueden traducir palabra por palabra. No aparece, los diccionarios son lentos, y las mejores aclaraciones se encuentran en un foro de hispanos y angloparlantes en wordreference, donde se ofrecen múltiples posibilidades de traducción sin que haya ninguna que lo transmita todo. Los “sospechosos” a espiar no escribirían seguramente sobre bombas si tuvieran algo que ocultar, con lo cual pasaríamos al antiguo tema de los mensajes cifrados.

Hablando de bombas, en google encontramos una entrada con el título “¿Es la bomba lo mejor para usted?”, otros apartados en el texto son “Terapia de bomba”, “Por qué probar la bomba”, “Cómo iniciarse en la bomba” y “Productos relacionados”. Hay un término médico que haría descartar la peligrosidad de esta página utilizando un programa de semántica operacional, pero ¿y si se aplica la política del miedo? ¿No se podría sospechar que las bombas de insulina para diabéticos forman parte de un lenguaje cifrado?

¿Se dará una mejor formación en interpretación de textos y estrategias de traducción computacional a los empleados de los servicios de inteligencia?

En Berlín hasta llegamos a creer tras la caída del Muro que la era de los espías había llegado a su fin. De la Guerra Fría al menos nos han quedado algunas buenas películas en blanco y negro. Lo que nos va a deparar la era de los “carnívoros” aún está por ver.

Fuentes utilizadas:

http://www.nettime.org/Lists-Archives/nettime-lat-0109/msg00084.html

http://www.epic.org/privacy/carnivore/foia_documents.html

http://usgovinfo.about.com/library/weekly/aa121401a.htm

http://ww2.grn.es/merce/2007/defensa.html

http://www.taz.de

http://de.wikipedia.org/wiki/Gentrifizierung

http://forum.wordreference.com/showthread.php?t=518424

http://www.childrenwithdiabetes.com/pumpsespanol/right.htm

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